Papá era muy dulce con los niños. Por eso es que yo esperaba tanto del matrimonio, imaginando que todos los hombres debían ser consistentes y agradables.
Ir a un restaurante es uno de mis placeres más vehementes. Encontrarme en algún lugar con viejos y nuevos amigos, pedir vino, comer platos, rodeado de extraños, creo que es el núcleo de lo que significa vivir una vida civilizada.